Poesia

NO TE DETENGAS

Walt Whitman

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

EL ÚLTIMO TRATO

Rabindranath Tagore

Una mañana iba yo por la pedregosa carretera,
cuando espada en mano, llegó el Rey en su carroza.
“¡Me vendo!”, grité. el Rey me cogió de la mano y me dijo:
“Soy poderoso, puedo comprarte.” Pero de nada le valió su poderío
y se volvió sin mí en su carroza.

Las casas estaban cerradas en el sol del mediodía
y yo vagaba por el callejón retorcido
cuando un viejo cargado con un saco de oro me salió al encuentro.
Dudó un momento, y me dijo: “Soy rico, puedo comprarte.” 
Una a una ponderó sus monedas. Pero yo le volví la espalda y me fui.

Anochecía y el seto del jardín estaba todo en flor.
Una muchacha gentil apareció delante de mí, y me dijo:
“Te compro con mi sonrisa.” Pero su sonrisa palideció
y se borró en sus lágrimas. Y se volvió sola otra vez a la sombra.

El sol relucía en la arena y las olas del mar rompían caprichosamente.
Un niño estaba sentado en la playa jugando con las conchas.
Levantó la cabeza y, como si me conociera, me dijo:
“Puedo comprarte con nada.” Desde que hice este trato jugando, soy libre.

 

La gente que me gusta

Mario Benedetti

 

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y lo hace. Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.

Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierde de vista que somos humanos y nos podemos equivocar. Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría. Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables a las decisiones de un jefe. Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivoco. Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

 

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a éstos los llamo mis amigos. Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata. Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido a esa gente a mi lado me doy por bien retribuido

 ♣

Porque Cantamos

Mario Benedetti

Si cada hora viene con su muerte,
si el tiempo es una cueva de ladrones,
los aires ya no son los buenos aires,
la vida es nada más que un blanco móvil.
Usted preguntará porque cantamos.

Si nuestros bravos quedan sin abrazos,
la patria se nos muere de tristeza,
y el corazón del hombre se hace añicos,
antes aún que explote la vergüenza.
Usted preguntará porque cantamos.

Si estamos lejos como un horizonte,
si allá quedaron árboles y cielo,
si cada noche es siempre alguna ausencia
y cada despertar un desencuentro.
Usted preguntara porque cantamos.

Cantamos porque el río esta sonando,
y cuando suena el río, suena el río,
cantamos porque el cruel no tiene nombre,
y en cambio tiene nombre su destino.

Cantamos porque el niño y porque todo,
y porque algún futuro y porque el pueblo,
cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos.

Cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca
cantamos porque creemos en la gente
Y porque venceremos la derrota.

Cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo y en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta.

Cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza.

HONRAR LA VIDA

Eladia Blázquez

¡No! Permanecer y transcurrir
no es perdurar, no es existir
¡Ni honrar la vida!
Hay tantas maneras de no ser,
tanta conciencia sin saber
adormecida…
Merecer la vida no es callar y consentir,
tantas injusticias repetidas…
¡Es una virtud, es dignidad!
Y es la actitud de identidad ¡más definida!
Eso de durar y transcurrir
no nos da derecho a presumir.
Porque no es lo mismo que vivir…
¡Honrar la vida!
¡No! Permanecer y transcurrir
no siempre quiere sugerir
¡Honrar la vida!
Hay tanta pequeña vanidad,
en nuestra tonta humanidad
enceguecida.
Merecer la vida es erguirse vertical,
más allá del mal, de las caídas…
Es igual que darle a la verdad,
y a nuestra propia libertad
¡La bienvenida!…
Eso de durar y transcurrir
no nos da derecho a presumir.
Porque no es lo mismo que vivir…
¡Honrar la vida!

Estoy Triste

Nezahualcoyotl

Estoy triste, me aflijo,
yo, el señor Netzahualcóyotl.
Con flores y con cantos
recuerdo a los príncipes,
a los que se fueron,
a Tezozomoctzin, a Quaquauhtzin.

En verdad viven
allá en donde de algún modo se existe.
¡Ojalá pudiera yo seguir a los príncipes,
llevarles nuestras flores!
¡Si pudiera yo hacer míos
los hermosos cantos de Tezozomoctzin!
Jamás perecerá tu nombre,
¡oh mi señor, tú, Tezozomoctzin!

Así, echando de menos tus cantos,
me he venido a afligir,
sólo he venido a quedar triste,
yo a mí mismo me desgarro.

He venido a estar triste, me aflijo.
Ya no estás aquí, ya no,
en la región donde de algún modo se existe,
nos dejaste sin provisión en la tierra,
por esto, a mí mismo me desgarro.

La casada infiel

 

Federico Garcia Lorca

Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.

Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.

Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.

♣

Date a volar

Alfonsina Storni  
Anda, date a volar, hazte una abeja,
en el jardín florecen amapolas,
y el néctar fino colma las corolas;
mañana el alma tuya estará vieja.

Anda, date a volar, hazte paloma,
recorre el bosque y picotea granos,
come migajas en distintas manos
la pulpa muerde de fragante poma.

Anda, date a volar, sé golondrina,
busca la playa de los soles de oro,
gusta la primavera y su tesoro,
la primavera es única y divina.

Mueres de sed: no he de oprimirte tanto...
anda, camina por el mundo, sabe;
dispuesta sobre el mar está tu nave;
date a bogar hacia el mejor encanto.

Corre, camina más, es poco aquello...
aún quedan cosas que tu mano anhela,
corre, camina, gira, sube y vuela:
gústalo todo porque todo es bello.

Echa a volar... mi amor no te detiene,
¡cómo te entiendo, Bien, cómo te entiendo!
llore mi vida... el corazón se apene...
date a volar, Amor, yo te comprendo.

Callada el alma... el corazón partido,
suelto tus alas... ve... pero te espero.
¿Cómo traerás el corazón, viajero?
tendré piedad de un corazón vencido.

Para que tanta sed bebiendo cures
hay numerosas sendas para ti...
pero se hace la noche; no te apures...
todas traen a mí...

♣

Nunca te quejes 

Pablo Neruda

  

Nunca te quejes de nadie, ni de nada
porque fundamentalmente tú has hecho 

lo que querías en tu vida. 


Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo
y el valor de empezar corrigiéndote.
El triunfo del verdadero hombre surge 

de las cenizas de su error. 


Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte,
enfréntala con valor y acéptala.
De una manera u otra es el resultado de tus actos

No te amargues de tu propio fracaso
ni se lo cargues a otro, acéptate ahora...
Recuerda que cualquier momento es bueno 

para comenzar y que ninguno es tan terrible
para claudicar. 

No olvides que la causa de tu presente es tu pasado
así como la causa de tu futuro será tu presente...

Aprende a nacer desde el dolor
y a ser más grande
que el más grande de los obstáculos...
Tu mismo eres tu destino.

Levántate y mira el sol por las mañanas
y respira la luz del amanecer.
Tu eres parte de la fuerza de tu vida,
decídete y triunfaras en la vida:
nunca pienses en la suerte,
porque la suerte es:
"el pretexto de los fracasados"
 

 Martin Fierro
Consejos del Viejo Vizcacha
Jose Hernadez


"El primer cuidao del hombre

es defender el pellejo;

llévate de mi consejo,

fíjate bien lo que hablo;

el diablo sabe por diablo

pero más sabe por viejo."

 

"Hacete amigo del juez,

no le des de qué quejarse;

y cuando quiera enojarse

vos te debes encoger,

pues siempre es güeno tener

palenque ande ir a rascarse."

 

 

"Nunca le lleves la contra

porque él manda la gavilla;

allí sentao en su silla

ningún güey le sale bravo:

a uno le da con el clavo

y a otro con la cantramilla."

 

"El hombre, hasta el más soberbio,

con más espinas que un tala,

aflueja andando en la mala

y es blando como manteca:

hasta la hacienda baguala

cái al jagüel con la seca."

 

"No andes cambiando de cueva,

hace las que hace el ratón:

consérvate en el rincón

en que empezó tu esistencia:

vaca que cambia querencia

se atrasa en la parición."

 

Y menudiando los tragos

aquel viejo como cerro,

"No olvides, me decía, Fierro,

que el hombre no debe crer

en lágrimas de mujer

ni en la renguera del perro."

 

"No te debes afligir

aunque el mundo se desplome:

lo que más precisa el hombre

tener, según yo discurro,

es la memoria del burro

que nunca olvida ande come."

 

"Deja que caliente el horno

el dueño del amasijo;

lo que es yo, nunca me aflijo

y a todito me hago el sordo:

el cerdo vive tan gordo

y se come hasta los hijos."

 

"El zorro que ya es corrido,

dende lejos la olfatea;

no se apure quien desea

hacer lo que le aproveche:

la vaca que más rumea

es la que da mejor leche."

 

"El que gana su comida

bueno es que en silencio coma:

ansina, vos ni por broma

querrás llamar la atención:

nunca escapa el cimarrón

si dispara por la loma."

 

 

"Yo voy donde me conviene

y jamás me descarrío;

llévate el ejemplo mío,

y llenarás la barriga;

aprende de las hormigas:

no van a un noque vacío."

 

"A naides tengas envidia,

es muy triste el envidiar;

cuando veas a otro ganar

a estorbarlo no te metas:

cada lechón en su teta

es el modo de mamar."

 

"Ansí se alimentan muchos

mientras los pobres lo pagan;

como el cordero hay quien lo haga

en la puntita, no niego;

pero otros, como el borrego,

toda entera se la tragan."

 

"Si buscas vivir tranquilo

dedícate a solteriar;

mas si te querés casar,

con esta advertencia sea:

que es muy difícil guardar

prenda que otros codicean."

 

"Es un bicho la mujer

que yo aquí no lo destapo:

siempre quiere al hombre guapo,

mas fíjate en la eleción;

porque tiene el corazón

como barriga de sapo."

 

Y gangoso con la tranca,

me solía decir: "Potrillo,

recién te apunta el cormillo,

mas te lo dice un toruno:

no dejes que hombre ninguno

te gane el lao del cuchillo."

 

"Las armas son necesarias

pero naides sabe cuándo;

ansina, si andas pasiando,

y de noche sobre todo,

debes llevarlo de modo

que al salir, salga cortando."

 

"Los que no saben guardar

son pobres aunque trabajen;

nunca, por más que se atajen,

se librarán del cimbrón:

al que nace barrigón

es al ñudo que lo fajen.

 

 

"Donde los vientos me llevan

allí estoy como en mi centro;

cuando una tristeza encuentro

tomo un trago pa alegrarme:

a mí me gusta mojarme

por ajuera y por adentro."

 

♣

 

HACE APENAS DÍAS

Hugo Mujica

 

Hace apenas días murió mi padre,

hace apenas tanto.

 

Cayó sin peso,

como los párpados al llegar

la noche o una hoja

cuando el viento no arranca, acuna.

 

Hoy no es como otras lluvias

hoy llueve por vez primera

               sobre el mármol de su tumba.

 

Bajo cada lluvia

podría ser yo quien yace, ahora lo sé,

                             ahora que he muerto en otro.

 

 

Pasatiempo

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.

Luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque un océano
la muerte solamente
una palabra.

Ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.

Ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

 

Los pájaros perdidos

Letra: O. Trejo
Música: Astor Piazzolla

 

Amo a los pájaros perdidos
que vuelan desde el más allá
a confundirse con un cielo
que nunca más podré recuperar
vuelven de nuevo los recuerdos
las horas jóvenes que dí
y desde el mar llega un fantasma
hecho de cosas que amé y perdí
todo fue un sueño
un sueño que perdimos
como perdimos
los pájaros y el mar
un sueño breve y antiguo
como el tiempo
que los espejos no pueden reflejar
después busqué
perderte en tantas otras
y aquella otra y todas eran vos
al fin logré reconocer
cuando un adiós es un adiós
la soledad me devoró y fuimos dos
vuelven los pájaros nocturnos
que vuelan ciegos sobre el mar
la noche entera es un espejo
que me devuelve tu soledad
soy solo un pájaro perdido
que vuelve desde el más allá
a confundirse con un cielo
que nunca más podré recuperar.

 

Dejar una respuesta

Su respuesta: