Después de algunos días de no ir al gimnasio (por estar muy congestionado) volví  para hacer un poco de ejercicios aeróbicos. Durante toda la semana el clima estuvo pésimo, todos los días parecía que llovería como si fuera el final de los tiempos. El plan era perfecto correr en la cinta y hacer un poco de bicicleta fija. Y ahí estaba yo caminando en la cinta mientras buscaba música para acompañarme. En ese momento me acorde que no me había pesado, entonces baje de la cinta y me dirigí a la balanza. Tres kilogramos más que la última vez. Pensé “Voy a tener que hacer un párate con las galletas y las facturas” Sin dejar de buscas la música  me dirigí otra vez a la cinta y sin darme cuenta que anteriormente la había dejado prendida apoye mi pie izquierdo en ella.

El golpe fue muy fuerte, raspones en las pierna, algunos mas importantes que otros, pero nada de gravedad. “Se siente bien señor” Como me molesta cuando me tratan así, cuando me tratan de señor. (En realidad lo que me molesta es el Ud. Que es muy diferente a ese otro Ud. que hace tiempo no comparto) “Si todo bien, un golpe sin importancia”

La sorpresa la recibí cuando estaba otra vez caminando. El MP5 estaba destruido y lo único que se me vino a la mente fue “El domingo tengo la Nike 2011 y no tengo  música. Pensé “Hay que reponerlo, no puedo correr sin música”

Otra cosa que paso en la caída fue que debí haber golpeado el reloj y se me desconfiguro totalmente. Estaba en la lona no sabia como hacer para que volviera a funcionar correctamente. Soy una persona que no tiene ninguna vergüenza en decir gracias. Tengo muchas cosas por la que decir gracias y una de esas cosas es agradecer que alguien alguna vez me haya enseñado a pescar en vez de darme pescado listo para comer. Insistí con el reloj muchas veces hasta que logre ponerlo en hora. La enseñanza había dado resultado y al mismo tiempo aprendí que nada ni nadie es desechable. Aprendí a tener siempre a mano la caña de pescar.

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